Es
casi común escuchar que un estudiante
que ha terminado la licencia en teología
moral en la Academia Alfonsiana en el
mes de junio, tenga que enseñar
su primer curso de teología moral
fundamental en el mes de octubre del mismo
año. Por este motivo, algunos estudiantes
han sugerido a la Academia, que junto
a los actuales cursos, se realice un tipo
de “workshop” con miras a
la preparación concreta de un curso
de teología moral fundamental a
nivel institucional. Los profesores Viva
y McKeever, unidos a un grupo de “voluntarios”,
han preparado juntos este workshop, el
cual se ha desarrollado el pasado 9 de
mayo. Este breve resumen está dirigido
a los participantes y a otros interesados.
Por la mañana se han tenido cinco
momentos distintos:
1.
Una explicación introductoria sobre
el objetivo y sobre el método del
workshop.
2. Una reflexión colectiva sobre
“¿qué cosa es la teología
moral fundamental?”, focalizando
el significado del término ‘fundamental’
3. El exámen de dos manuales de
teología moral fundamental, comparando,
en modo particular, el modo de la presentación
4. Un ejercicio práctico en grupos
sobre la estructuración de un curso
de teología moral fundamental a
nivel institucional.
5. Un plenario sobre algunos eventuales
criterios para guiar la estructuración
de dicho curso.
Entre
las muchas reflexiones útiles e
interesantes destacaban las siguientes:
• Debido a la falta de univocidad
del término “fundamental”
es importante que el mismo profesor se
aclare el significado de este adjetivo
en este contexto. Se puede entender el
adjetivo en relación a las bases
de la teología moral y por ello
en relación in primis a la persona
de Cristo, a la Revelación, a la
llamada, etc. Por otra parte, se puede
entender ‘fundamental’ en
relación al mismo aspecto moral
de la disciplina y, por ello, como una
relación a la tematización
seria de los argumentos fundamentales
de la ética filosófica.
Obviamente estas dos proposiciones no
se excluyen, pero sin embargo se distinguen
y tendrán una influencia directa
sobre la estructuración del curso.
• Una pregunta muy práctica
es “¿cómo iniciar
el curso?” Entre las posibilidades
tomadas en consideración, estaban:
la autocomprensión de la disciplina,
la historia de la teología moral,
la persona de Cristo, la visión
antropológica del hombre, el contexto
cultural actual. En el trabajo de los
grupos, como también en el plenario,
hemos escuchado argumentos a favor de
éstas y otras posibilidades. De
facto en las propuestas de los grupos
se han notado una cierta convergencia
en el centrar primero la realidad antropológica
del hombre, ya sea en modo directo, ya
sea trámite una consideración
cultural-psicológica.
• En lo que respecta a la estructuración
de los temas centrales se ha notado una
gran diversidad de posibles direcciones.
Parece que no existe una receta definitiva,
la cosa importante es que el docente ayude
a los estudiantes a coger el momento teológico
y el momento antropológico en general
y luego, explique la lógica que
guiará la estructuración
de los temas.
• Considerando que la moral vivida
sea vivida no sólo por cristianos
sino por todos los seres humanos, se pone
la cuestión si la teología
moral debe estudiar la moral de los cristianos
o la moral de todos los hombres. Nuevamente
las opciones no se excluyen sino que se
distinguen y el profesor tiene la misión
de explicarse y explicar a los alumnos
como entender esta relación y cuales
son las consecuencias para la estructuración
del curso. El problema se presenta en
cómo presentar una visión
fiel de la moral cristiana sin ignorar
la vida moral de la mayoría de
los seres humanos.
Al
final del workshop el Preside ha agradecido
a todos los participantes y ha invitado
a todos a sugerir cómo poder continuar
y desarrollar esta iniciativa el próximo
año.